El gobierno de Blanco

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viernes, 19 de octubre de 2018
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El gobierno de Blanco
Por  David Alanis  9 de Agosto de 2018, 09:43 am

Aunque hasta ayer no se había anunciado de manera oficial, es un hecho que Rabindranath Salazar Solorio ya no será Coordinador estatal de Programas de Desarrollo en Morelos, es decir el representante principal del gobierno federal en la entidad. Razón por la cual también se estaría confirmando en cualquier momento que quien ocupará esa posición, tal como lo habíamos mencionado con anterioridad será Hugo Erick Flores, dirigente nacional del hoy extinto -en lo federal- Partido Encuentro Social.

Fueron varios los intentos de los allegados al originario de Tejalpa, en el municipio de Jiutepec, a través de los cuales trataron de desviar la atención del tema y argumentaron que Rabin seguía firme en el primer plan nacional. Pero en días pasados fue el mismo Rabín quien reconoció que había sido invitado, casualmente después de la reunión de Cuauhtémoc Blanco con Andrés Manuel López Obrador, a incorporarse al próximo gobierno federal.

Ahora bien, la pregunta que permea en el ambiente político morelense versa sobre ¿cuáles son los motivos reales de esta decisión?

Nosotros consideramos que esta decisión radica en la consolidación de un acuerdo entre el PES y AMLO, México para MORENA, Morelos para el PES. En esta vertiente es claro que desde que se anunció la coalición, las fuerzas políticas de Rabin y Blanco no se han podido fusionar, lo que se complicó aún más con el tema de la designación del candidato a la presidencia de Cuernavaca. Sin embargo, eso podía sobrellevarse, pero una vez que se declaró que Rabin representaría al Peje en Morelos, con una responsabilidad y poder al nivel del próximo gobernador, las posiciones se polarizaron. Una yunta, en el buen sentido de las palabras, no jala bien si los dos bueyes caminan en sentidos opuestos. Por eso, en términos generales, AMLO no pierde nada con ceder Morelos, uno de los tres estados más pequeños del país, a uno de sus aliados políticos. Pero, tampoco dejará en el desamparo a Rabin, uno de sus más cercanos colaboradores de los últimos 12 años; lo incorporará a su gabinete, en tanto que la gente de Rabin ha quedado muy bien en el Senado, el congreso local y varios de los ayuntamientos de la entidad.

Por eso, a partir de su reunión con Andrés Manuel, el gobernador electo de Morelos ha tenido una mayor actividad pública. En los últimos días se ha sentado con los integrantes de su partido, con presidentes municipales en funciones, con presidentes electos y con los diputados electos de todos los colores, porque ya camina con la libertad de que gobernará sólo el estado, acompañado por sus allegados, incluido Hugo Erick Flores, pero sin nadie que le haga contrapeso en el poder, como lo haría con su sola presencia Rabindranath.

Finalmente, frente a la posibilidad que se le está abriendo a Blanco en Morelos, el panorama no podría ser mejor; tendrá en sus manos la oportunidad perfecta para gobernar bien, en consonancia con el gobierno federal, con una cámara de diputados aliada y con la mayoría de los presidentes municipales en coordinación. Jamás, en los últimos 24 años, un gobierno había tenido tan buenas posibilidades de gobernar bien, como aparentemente las tendrá Cuauhtémoc Blanco Bravo en Morelos.