¿Qué harán mañana?

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¿Qué harán mañana?
Por  David Alanis  10 de Enero de 2019, 10:48 pm

En la casa del abuelo Eduardo siempre había una máxima: “perro que come huevo, aunque le quemen el hocico”. En los pueblos hay dos especies que nunca faltan, los perros y las gallinas; de ahí que siempre era necesario que los caninos respetaran a las aves y los huevos, de lo contrario no eran aptos para continuar en casa y eran regalados o incluso sacrificados, porque decían que aunque trataras de educarlos para no hacerlo, tarde o temprano volverían a tragarse los blanquillos o incluso los pollos o gallinas. Esto en términos más humanos y menos animales, podría también coincidir con el dicho que cita que “el que traiciona una vez, traiciona siempre”.

Si nos trasladamos al mundo de la política, la traición es casi una generalidad. En Morelos persiste una definición asquerosa pero real: “la política es el hábito de hacer coprofagia y no hacer gestos” algunos le agregan “y pedir más”. Y es que, en realidad, las traición, la deslealtad y en general la falta de principios es un sinónimo de esta actividad.

Alguien en una charla ayer decía que lamentablemente en los cargos públicos, sobre todo los que se logran mediante el voto no siempre están los que deberían estar y eso, como ya lo hemos dicho antes, se lo debemos al sistema de partidos que domina la política de nuestro país. Por eso, encontramos personajes que a pesar de cometer constantes abusos y malos manejos financieros, con un cúmulo de denuncias a cuestas, siguen bajo la bendición económica del erario. No obstante que el padre del arte de la política Maquiavelo, decía que “la traición política es el único acto de los hombres que no se justifica”.

Judas Iscariote tal vez sea el más famoso de todos los traidores de la historia por delatar a Cristo con un beso (de ahí “el beso de Judas”) para señalarlo y que le apresaran los romanos a cambio de las famosas 30 monedas de plata. La traición (política) decía Maquiavelo es el único acto de los hombres que no se justifica. Y agregaba: “los celos, la avidez, la crueldad, la envidia, el despotismo son explicables y hasta pueden ser perdonados, según las circunstancias; los traidores, en cambio, son los únicos seres que merecen siempre las torturas del infierno político, sin nada que pueda excusarlos”.

La traición política o la traición a la patria es sin duda un uno de los actos más despreciables, execrables, ruines y vergonzosos que un ser humano pueda cometer contra otro, contra un grupo político, contra un ejército, contra una nación incluso contra la humanidad entera si se diera el caso, todo depende del contexto en que sucedan los hechos. Hay actos de traición que a menudo los traicionados pagan un alto precio por dicha traición, incluso en muchas ocasiones pagan con su propia vida, que sin duda es el peor de los escenarios posibles.

En los últimos días hemos visto que el Congreso del estado ha sido presa de un grupo de personajes caracterizados por sus constantes traiciones y deslealtades. Destacan aquellas legisladoras, cuyo sector educativo al que han pertenecido durante toda su vida, ha pedido su renuncia porque no ha cumplido su compromiso que hicieron con ellos; aquellas que con base en traiciones han ido escalando posiciones en el poder, hasta constituirse como propietarias de una franquicia local de partido político. Del mismo modo, otros que presumen su vocación social y lo único que han buscado hasta ahora tras casi cinco meses de cobrar en el poder legislativo, son sus propios beneficios.

Juzgue usted el grado de traición. Salen a decir que aprobaron un presupuesto social, pero conforme van pasando los días descubrimos que se auto aprobaron un incremento de 100 millones de pesos extra; que se auto aprobaron un fondo de 300 millones de pesos para convertirse también ejecutivos, de modo que en contraposición con lo que establece la función de un legislador, cada uno podría operar hasta 15 millones de pesos en proyectos de obra que ellos definan; y finalmente, la cabeza de todo este movimiento, Tania Valentina aprobó un presupuesto de 10 millones de pesos para la Fundación Unidos Vamos por Morelos, de la que, según el currículum de la legisladora, fue presidenta en el 2012.

Siendo así juzgue usted: ¿tiene razón el dicho “quien traiciona una vez, traiciona siempre? O el ¿perro que come huevo, aunque le quemen el hocico? Hoy hacen esto, ¿qué harán mañana?

 

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