Sin Atlas y con mucho riesgo

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domingo, 15 de septiembre de 2019
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Sin Atlas y con mucho riesgo
Por  David Alanis  23 de Mayo de 2019, 09:41 am

Hasta el año pasado, en Morelos, sólo Tetela del Volcán, Temoac y Totolapan  contaban con Atlas de Riesgos. Por lo que este año, son 33 de 36 los municipios que no tienen esta herramienta útil, entre otras cosas, para identificar las zonas de peligro en temporada de lluvias. De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (ENAPRED),  desde hace más de 10 años el tema de los Atlas de Riesgos se ha convertido en un tópico en la Prevención y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) ha sido uno de los promotores al contar con el Atlas Nacional de Riesgos.

Dicho por la autoridad los Atlas de Riesgos son instrumentos que sirven como base de conocimientos del territorio y de los peligros que pueden afectar a la población y a la infraestructura en el sitio, pero también son herramientas que nos permiten hacer una mejor planeación del desarrollo para contar con infraestructura más segura y de esta forma contribuir a la toma de decisiones para la reducción de riesgos de desastres.

Al mismo tiempo la Universidad Autónoma de México (UNAM), establece que “los Atlas de Riesgos municipales constituyen uno de los instrumentos que el gobierno mexicano ha privilegiado en los últimos años, con la finalidad de apoyar el ordenamiento de los asentamientos humanos en México, sin embargo aprecia claramente la relativa inoperancia de los atlas en el contexto de los gobiernos municipales; entre estas razones destacan la indefinición en el marco legal sobre su contenido y uso; la falta de claridad sobre las instancias responsables de su implementación, y la carencia de sanciones que conlleva su incumplimiento en la mayoría de las legislaciones estatales.

Por eso vemos que hoy en Morelos literalmente es nulo el cumplimiento en este renglón, pues menos del tres por ciento de las comunas lo tienen, pero peor aún y ante la cercanía de la temporada de lluvias, no se ve uno sólo que se preocupe por contar con esa herramienta de orden y prevención, que podría evitar literalmente una tragedia.

Sabemos, que en nuestro país, el municipio es el principal nivel de atención a la regulación territorial y en el que se concretan las políticas de ordenamiento territorial, dadas sus atribuciones de zonificación del uso de suelo y jurisdicción sobre el otorgamiento de servicios públicos básicos e infraestructura. En ese sentido, el municipio es también el otorgante primario de los servicios de protección civil y por lo tanto, el primer responsable en términos de estructura gubernamental de prevenir, gestionar y mitigar los riesgos ante los peligros naturales y antropogénicos. Sin embargo, las tareas asociadas a la protección civil municipal se dan en el marco de un entramado legal, institucional y financiero aún incompleto, que en muchas ocasiones sobrepasa las capacidades de respuesta de los gobiernos locales. Ante esta situación, organismos del Gobierno Federal mexicano como el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) han emprendido esfuerzos importantes para atender diferentes facetas de la gestión de riesgos, pero poco se logrado en la sensibilización de los presidentes municipales, con casos como el de Cuautla en donde prefieren gastar un millón de pesos para la contratación de un grupo de música popular, que invertir en la elaboración de los estudios necesarios para la formulación de su Atlas de Riesgos.

Si bien los Atlas municipales elaborados en los últimos años han seguido un conjunto de normas formalmente establecidas, las dificultades propias del tema en el manejo de la información, junto con los retos técnicos y conceptuales para la generación de los productos cartográficos, así como la diversidad en los perfiles profesionales de los equipos de trabajo encargados de su realización, han derivado en productos de muy distinta índole y aplicabilidad que es necesario evaluar para convertirlos en instrumentos que realmente sean de utilidad práctica, con el fin de incidir de mejor manera en la política territorial y la gestión de riesgos. Lo que presupone que en muchos casos, las personas que llegan a las direcciones de protección civil municipales, ni siquiera tienen los conocimientos básicos para entender un Atlas de Riesgos. Esta revisión resulta de crucial importancia para la vida pública nacional, puesto que los Atlas de Riesgo están oficialmente reconocidos dentro del marco legal como instrumentos de ordenamiento territorial y de prevención de desastres en México, particularmente a nivel de los gobiernos locales, en el contexto de una descentralización parcial del esquema de protección civil en el país. De ahí que hoy, en medio de tantos riesgos en el caso de nuestra entidad, por inundaciones o incluso ante la posible erupción del Popocatépetl es necesario que en las áreas de protección civil se coloquen mandos preparados y no por compromisos políticos o familiares, que garanticen políticas públicas reales en materia de seguridad ciudadana.

Por eso, señores y señoras presidentes municipales ¿Que les parece si comenzamos con la elaboración de sus Atlas de Riesgos?

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