La peor violencia

 | Columnas

jueves, 20 de junio de 2019
Imagen de David Alanis
MIRADOR 21
La peor violencia
Por  David Alanis  8 de Junio de 2019, 06:57 pm

Hay quienes dicen que de buenas intenciones está hecho el camino al infierno y ayer los discursos en torno al Día de la Libertad de Expresión se distinguieron por todo un mar de declaraciones huecas, algunas de las cuales fueron pronunciadas por quienes en el ejercicio del poder han maquina acoso y violencia institucional en contra de reporteros y medios de comunicación. Es como cuando dicen “lágrimas de cocodrilo” porque el lagarto, mientras destroza a su presa pareciera que suelta el llanto. Ayer así se escuchaban algunos de las líneas discursivas con las que buscaban reivindicar su postura frente al gremio.

No faltaron los que trajeron a la memoria que de 1983 a la fecha van más de 200 periodistas asesinados y condenaron “la violencia” contra los periodistas; sin embargo al menos ayer, olvidaron que en muchas ocasiones, pidieron la cabeza de algún reportero o le cerraron la puerta a los medios que han sido críticos con su actuación en la función pública.

Otra realidad que algunos han olvidado es justamente el trato desigual que aún impera, que reciben todas aquellas mujeres que se atreven a ejercer el periodismo. En 2017 la UNESCO llevó a cabo el Seminario “Mujer, Derechos Humanos y Libertad de Expresión”, organizado por Instituto de Derechos Humanos y Desarrollo (IDHDES) de la Universidad San Martín de Porres (USMP), con el apoyo de UNESCO, en el cual fueron expuestas las situaciones que viven las mujeres profesionales. La situación de las mujeres que ejercen el periodismo cada vez es más complicada, debido a la propia labor periodística que confronta los poderes y la inequidad de género aún existente. Según el Plan de Acción de Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas, son víctimas de “un doble ataque por ser mujer y periodista a la vez.

Este mismo documento revela que corren el peligro de sufrir agresiones sexuales, ya sea en represalia por su labor periodística; o por encontrarse “detenidas o cautivas”. Estos casos no suelen ser denunciados “a causa de los profundos estigmas profesionales y culturales”.

Del mismo modo, la libertad de prensa retrocede en el mundo. Periodistas censurados, detenidos, acosados, torturados, asesinados. La información se ha convertido en un material peligroso para los regímenes autoritarios. Informar es, en muchos países, una profesión de alto riesgo. Esta tendencia se ha agudizado como consecuencia de la llamada primavera árabe. Gobiernos como los de Egipto, Siria o Libia han echado mano de la censura en Internet y en las redes sociales, que actuaron de espoleta en aquella ola de reivindicaciones democráticas. Y en México, comenzamos a ver ese tipo de conductas, pero desde siempre, para los políticos mexicanos, un periodista incómodo es como una piedra en el zapato, que se quieren quitar a como dé lugar.

Consciente de que “la libertad de expresión en México pasa por uno de sus peores momentos: crímenes, agresiones, censuras...”, lo que más lamenta en la impunidad en la que se cometen los atropellos. A menudo, los policías que investigan las denuncias son los mismos que llaman a las familias amenazando. Los mismos que hacen desaparecer pruebas y obstaculizan las pesquisas para detener a los cabecillas del narcotráfico. En los últimos cinco años, en México hay documentadas 600 agresiones contra periodistas. Pero todos los días, lo mismo en Morelos que en cualquier otro estado de nuestro país, los reporteros sufren de la violencia institucional.

Y es que, seamos claros la pérdida de credibilidad, ausencia de valores, amenazas, agresiones físicas e intolerancia son algunos de los factores que en la actual coyuntura que vive el país dificultan la labor del periodista. Hace unos días, El País publicó un trabajo sobre las complicaciones para el ejercicio periodístico en el que señaló que “los periodistas en México no sólo esquivan las balas, también tienen que sortear el control que ejercen los poderes fácticos y el amago publicitario del gobierno sobre los medios donde trabajan. Hay estados del país donde el crimen organizado —en la mayoría de los casos en complicidad con los gobernantes y políticos— tiene un control económico, político y social”. Pareciera que este texto retrata cabalmente la realidad que hoy persiste en Morelos…Como conclusión diríamos que si bien, todos estamos expuestos a vivir o sufrir la violencia que persiste en nuestra nación, todos los días quienes ejercemos la labor de informar, caminamos contra corriente de la peor violencia, la institucional…

Anteriores

19 de Junio de 2019
18 de Junio de 2019
15 de Junio de 2019
14 de Junio de 2019
13 de Junio de 2019