La tierra llora

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Sábado, 19 de October de 2019
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EDITORIAL
La tierra llora
Por  Editorial  10 de Julio de 2019, 09:51 am

Hace apenas unas dos o tres décadas, salir de la ciudad capital hacia el Sur o el Oriente era una verdadera travesía, con una riqueza agrícola inmensa. Podía uno apreciar los cañaverales más productivos de la zona centro del país y, sin duda, los cultivos del mejor arroz del planeta.

Hoy las cosas son distintas y lo que más se encuentra en el camino son tiendas de conveniencia y casas, muchas casas.

Entendemos que a partir de 1985, luego del gran sismo que sacudió a la Ciudad de México el éxodo de los capitalinos apuntó principalmente hacia nuestra entidad, pero en los últimos 10 y 20 años, la ambición de presidentes municipales y la irresponsabilidad ambiental de los últimos gobernadores han permitido la depredación de nuestras tierras de cultivo.

Según las autoridades, la deforestación y otros cambios de uso de suelo son las principales causas de pérdida de los recursos forestales y degradación ambiental en escalas locales, regionales y globales. Estos procesos son causados por factores tecnológicos, económicos, políticos, sociales y culturales. Por lo general se imponen los intereses económicos.

La pérdida de la vegetación natural influye directamente en la pérdida de hábitat y de especies, la pérdida de valores culturales y estéticos, la reducción de los recursos forestales, el incremento en la erosión y la pérdida de la fertilidad del suelo. Además, contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (Dióxido de Carbono, CO2; Óxido Nitroso, N2O; Metano, CH4). De hecho, se ha considerado que los cambios de uso del suelo influyen indirectamente en la desertificación, las emisiones de Dióxido de Carbono a la atmósfera y el cambio climático.

Por ejemplo, la deforestación de los trópicos contribuye con el 35 por ciento de las emisiones de carbono a la atmósfera (1.6 petagramos -billones de kilogramos- de carbono al año) a escala global. Asimismo, la pérdida de la cobertura forestal reduce la capacidad de almacenar una gran cantidad de carbono en su biomasa (550 petagramos de carbono al año). Por lo tanto, el conocimiento de los efectos de las actividades del ser humano en los diferentes ecosistemas es básico para entender los desequilibrios y los acelerados procesos de degradación que aquejan a muchos tipos de ecosistemas otrora naturales.

Sin embargo, las actividades humanas tienen distintos efectos en la degradación ambiental debido a que los usos de suelo son diversos y varían en intensidad, duración y extensión. Por lo tanto, la identificación y análisis de los cambios de uso del suelo como factor ecológico y geográfico son fundamentales para entender cómo, dónde y qué tanto se están perdiendo los recursos naturales.

Lamentablemente estamos acabando con el factor más importante que le dio una vocación natural a Morelos que son los ricos ecosistemas que durante siglos nos dieron las tierras más fértiles y el vital líquido de mayor calidad de todo el país. Urgen acciones al respecto…


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