Tiempos y circunstancias

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domingo, 18 de agosto de 2019
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Tiempos y circunstancias
Por  David Alanis  20 de Julio de 2019, 10:58 am

El que es bueno, es libre aún cuando sea esclavo; el que es malo, es esclavo aunque sea rey.

San Agustín

 

Decía el sabio Salomón que todo tiene su tiempo: Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar;  tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar;  tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntarlas; tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar;  tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de tirar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar;  tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz. Los tiempos, los momentos y las circunstancias son elementos que quienes llegan al poder a veces no los dimensionan del todo. Al obtener un cargo público o una posición política, muchos olvidan esas tres importantes cosas; olvidan que su encargo es por un tiempo, no aprovechan los momentos y no alcanzan a superar las circunstancias.

Nicolás Maquiavelo en su libro El Príncipe describe claramente al hombre que busca el poder, que lo obtiene, que lo vive y lo explota sin importar las circunstancias posteriores, cuando le toque ser derrotado por otro que llegará tras él, para desterrarlo totalmente del pueblo: “Tampoco se puede definir virtud el hecho de matar a los ciudadanos, traicionar a los amigos, y no tener ni palabra, ni piedad, ni religión: de esa forma se puede obtener el poder, pero no la gloria”.

Con los cambios “democráticos” que hemos visto y vivido en los últimos 20 años en nuestro país, atestiguamos el cambión de tiempos, momentos y circunstancias de muchos que se encumbraron en la política de forma incluso vertiginosa, pero que del mismo modo han ido viviendo su caída. Hombres y mujeres que, obtuvieron desde regidurías, hasta alcaldías, diputaciones locales, federales y senadurías, pero que hoy enfrentan circunstancias nada favorables, justamente por no tener claro, en su momento, que todo tiene su tiempo. Y que, cuando hay tiempo de vacas gordas, se debe guardar para cuando vengan los tiempos de las vacas flacas.

Y esa es precisamente una de las grandes paradojas que enfrentan todos aquellos que viven la falsa “gloria” del poder efímero, que así como llega se va. Maquiavelo lo decía así: “Acontece en el orden de las cosas que, cuando se quiere evitar un inconveniente, se incurre en otro. Pero la prudencia estriba en saber conocer la naturaleza de los inconvenientes y aceptar el menos malo por bueno”.

Pero habría que definir estos tres conceptos. Comenzaremos con circunstancia: “Una circunstancia es un accidente (de tiempo, lugar, etc.) que está unido a la sustancia de un hecho o de un dicho” ES decir, puede ser algo que no pensaste alcanzar o lograr, pero ya estás ahí y esas es la “circunstancia que debes aprovechar, para bien o para mal.

Momento: “momento (del latín momentum) es un periodo de tiempo breve en relación con otro. El término se utiliza como sinónimo de instante. Es decir, es algo que sabemos que tiene inicio y tiene final; sabes cuándo empieza y cuando termina. Ejemplo: las regidurías, las diputaciones o cualquier otro cargo público.

Y tiempo: Del latín tempus, la palabra tiempo se utiliza para nombrar a una magnitud de carácter físico que se emplea para realizar la medición de lo que dura algo que es susceptible de cambio. Cuando una cosa pasa de un estado a otro, y dicho cambio es advertido por un observador, ese periodo puede cuantificarse y medirse como tiempo. Hablamos de ganarlo, perderlo o ahorrarlo, pero lo cierto es que ni siquiera puede atesorarse. El tiempo avanza de manera inexorable y no hay nada que podamos hacer para modificar su curso. Imposible lograr que se desarrolle más lento o más rápido, o pretender guardar un poco para el futuro. El tiempo no se detiene y eso es precisamente lo que olvidan los políticos, por lo que no aprovechan ni su momento, ni las circunstancias que tienen enfrente, para ser mejores y para alcanzar sueños que consideraron en su vida, imposibles.

Después de toda esta disertación, debemos decir que lo que vemos actualmente en el escenario político de nuestro estado es justamente producto de los tiempos, las circunstancias y los momentos. Vemos presidentes municipales que ni siquiera se imaginaron lograr una regiduría y hoy se enfrentan a todo un aparato administrativo que no saben cómo controlar. Del mismo modo, encontramos legisladores y legisladoras que llegaron producto precisamente de las circunstancias de aparecer en la elección triunfal del hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y no precisamente por tener el mejor perfil para ello. Y del mismo modo otros “encumbrados” que su momento que viven les podría permitir seguir viviendo mejores tiempos. Lamentablemente la ambición desmedida y la casi nula preparación forman un campo de cultivo en sus corazones, que dará como resultado proyectos fallidos, mediocridad y el subsiguiente fracaso político.

Sin ser pitonisos podríamos decir que en unos cuantos años, veremos a muchos de los hoy “grandes políticos” más pobres y rechazados que antes, sencillamente por no saber entender los tiempos, los momentos y las circunstancias…

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