Rapaces

MIRADOR 21
Rapaces
David Alanis
Ene 13 2020 - 22:39

Hoy daremos por concluidos nuestros comentarios sobre la constante en muchas autoridades que, con dinero público, se adornan y se presentan como si fueran almas caritativas o gente realmente interesada por los demás. La mayoría, por no decir que todos, no se quitan un solo centavo partido por la mitad para repartirlo entre sus representados. Así que por favor, no siga pensando que las dádivas que los políticos son porque tienen un gran corazón; lo que usted reciba o le den, en algún momento nos lo van a cobrar a todos, sino es que ya lo cobraron por adelantado.

Por eso incluso en una postura real, aunque se perciba como radical, debiesen estar prohibidos los abrazos para los funcionarios públicos de cualquier nivel. ¿A poco a usted le aplaude su jefe cuando se presenta a trabajar todas las mañanas o cuando logra concluir una tarea asignada? Del mismo modo, debemos entender que en el sistema democrático que prevalece en nuestro país, los que ostentan un cargo público, en el orden de importancia social, debiesen estar encajados en el nivel más bajo; es decir el que tiene mayor compromiso de servicio. Aquí aplican las palabras del mesías “el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos”.

Así que, un funcionario no debe cotizarse como si fuese estrella de cine o un monarca, cuando un ciudadano común le pide una cita. Su deber es atender a los ciudadanos; así sean regidores, presidentes municipales o incluso, gobernador. Los ciudadanos son primero, es como se debiese aplicar el sistema político de nuestra nación. Porque justamente la democracia es el sistema político en que el poder dimana del pueblo, pero lamentablemente cuando se le confiere a cierto personaje, las condiciones quedan a la inversa y entonces el que recibe una gran remuneración por su cargo público, se atiborra de poder mental y ve al ciudadano como un asunto de poca importancia, y las necesidades de éste como algo que no está incrustado en su agenda política personal o de grupo.

Incluso vemos, como para muchos, calificar entre un buen representante popular y uno malo, depende de si regala uniformes de fútbol de la calidad más baja o si coopera para sus fiestas pagano-religiosas. Si lo hace, entonces equivocadamente decimos “que buen político, ese va muy bien y tiene muchas posibilidades de seguir creciendo políticamente”.

Esto debe cambiar; es urgente que como ciudadanos seamos más responsables al momento de acercarnos a los representantes populares o cuando ellos se acercan a nosotros: ellos, los “políticos” no dan nada porque si o porque son “muy buena gente” y el poco o mucho recurso económico del erario se fuga justamente en el pago de las llamadas dietas o canonjías que se aprueban en los congresos y en los ayuntamientos para favorecer a los diputados y regidores, respectivamente, en beneficio de quien detente el poder en la parte más alta de la cadena alimenticia de la “especie politicoide”.

Ya hasta hay frases conocidas como “pago por evento” que consiste en que el gobernador en turno, como pasó en las dos legislaturas que tuvo bajo sus órdenes el tabasqueño Graco Ramírez, pague a los diputados una cantidad nada despreciable por la aprobación de modificaciones de ley, aprobación de nombramientos y desde luego lo más redituable y jugoso, la aprobación de empréstitos. Durante el sexenio del tabasqueño, se aprobaron más de ocho mil millones de pesos de deuda y varios fideicomisos, como el de la reconstrucción tras el temblor del 2017 “Unidos Por Morelos”. Fueron las dos legislaturas, la 52 y la 53, las que cayeron en el juego del entonces mandatario estatal, al grado de que el tabasqueño tuvo una notoria y perjudicial injerencia en el poder judicial, en el propio legislativo con nombramientos como el del titular de la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización y hasta en la creación del Sistema estatal Anticorrupción, en donde quedó al frente un personaje ligadísimo al Partido de la Revolución Democrática, Juan Salazar Núñez.

Finalmente, que un diputado le entregue unos uniformes de futbol o le aporte a las fiestas de su colonia, no es una dadiva de corazón, recuerde, por favor recuerde, que ese dinero con el que compró esas cosas, lo obtuvo de forma deshonesta y bien podría tener un destino de mayores alcances. Que un regidor se adorne dando aportaciones económicas o “regalos” tampoco es bondad, insistimos, seguros estamos que todo lo dio con recursos públicos. No representantes populares en realidad sólo son lobos rapaces que todos los días trabajan para lograr seguir aumentar sus pretensiones y posibilidades políticas. Tan sólo hagamos un ejercicio, revisemos la vida que tenían nuestros representantes populares el año pasado y la que hoy ostentan. Por supuesto que se vale alcanzar la superación, pero nunca a costa de los demás…

 

 

 

Anteriores
Ene 22 2020 - 23:01
Ene 21 2020 - 09:18
Ene 18 2020 - 14:32
Ene 13 2020 - 22:39
Ene 11 2020 - 14:02